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La muerte, Naturalmente 05/11/2018
La noticia completa en; https://www.noticiasdenavarra.com/2018/10/31/vecinos/pamplona/la-muerte-naturalmente
La idea es ofrecer un servicio personalizado, cercano en lo físico y emocional”
PAMPLONA- La muerte asusta. Suena fuerte. Y la pérdida del que se va duele. Pero sucede siempre. Es natural y como tal la quieren tratar en el grupo Izarra, que echó a andar hace dos años en la Comunidad Foral con un velatorio en la Txantrea, otro en Etxarri Aranatz y un tanatorio en el corazón de Pamplona. A partir de ahí se han desparramado con otros tantos velatorios por Elizondo, Doneztebe, Bera, Alsasua y Estella, este último hace apenas un mes.
“Creo que el problema viene porque muchas veces naturalizar parece que significa que te lo tomas a broma. Y nada más lejos de la realidad. Una muerte es una pérdida, y la reacción es el duelo. Esa pérdida genera una serie de emociones muy intensas. Pero no hay que darles una connotación negativa, sino aceptarlas tal y como son. Es parte de la vida. Nosotros estamos a favor de naturalizar esas emociones, de hablar sobre ello, de los miedos, de cómo vive cada uno esa relación vida-muerte”, cuenta el gerente Mikel Idoate en vísperas del Día de Todos los Santos, una buena excusa para hacer balance de su actividad. “La idea es ofrecer un servicio personalizado y muy cercano en lo físico y en lo emocional”, concreta sobre los fundamentos de su negocio.
“Defendemos esa cercanía, estar en el centro, en el barrio. Que las personas que mueren estén acompañadas en el sitio en el que han vivido, no en el quinto pino”, añade el promotor Mikel Legarra. “Es un servicio y debería tener una implantación similar a la de un servicio sanitario. Y eso va más allá de la rentabilidad”, argumenta sobre lo que considera “un servicio público, aunque lo estemos dando desde el sector privado. Y algunos tienen muchos más posibles para financiarse que otros. Esa es la otra vertiente, la social. Se trata de que la gente pueda acceder a buenos servicios, desde la empatía, desde esa manera de entender la vida y la muerte, independientemente del precio. Izarra hace suyos esos mínimos. La gente cuando muere está haciendo un acto de adiós con la sociedad. Y en ese último adiós, decimos, por qué no, medir esto con una aportación”, cuenta.
Así surge la opción del “pago acompañado”, bien para ayudar a quien no puede costarse un servicio o, en el caso de que no sea necesario, para destinarlo a alguna de las cuatro asociaciones con las que colabora Izarra: Sendabide, de ayuda al duelo;París 365, que trabaja con personas en riesgo de exclusión social;Proyecto Hombre en el ámbito de las drogodependencias y la asociación cultural Adi Txuribeltza.
EL BLANCO Y LA LUZRetoma Idoate con un “secreto” común al de toda empresa que aspira a funcionar: las personas que la conforman. “El equipo humano de Izarra tiene siempre un sentimiento de disposición con el usuario. Esa cercanía y empatía es un intangible difícil de medir, pero en los dos años que llevamos yo diría que casi el 100% de las personas están muy satisfechas con el servicio. El por qué haces las cosas y cómo lo haces, esa unión es la diferencia. Y todo lo que hay en torno a esa idea”.
En base a ese concepto, apunta el gerente, “los tanatorios son como son. Que no por el hecho de que haya fallecido un ser querido tengas que estar en un sitio oscuro y tétrico. Al revés. Son espacios claros y con luz, agradables. Los coches también son blancos por ese motivo. Y es muy importante que la gente entienda la sala como suya, que puedan poner fotos, vídeos, música... todo eso va unido. La raíz es ofrecer un servicio muy cercano en lo físico y en lo emocional, y personalizado”.
En el día a día, intentan “que en el momento en que contacten con nosotros, se despreocupen, entre comillas, de todos los trámites legales. Pero además, queremos dar las herramientas suficientes para que se despidan como ellos quieren, una despedida personalizada. Aunque ellos mismos muchas veces no sepan cómo lo quieren hacer. Pero ese es nuestro trabajo, guiarles para que ellos despidan como quieran”, dice.
EL TABÚ DE LA MUERTEPor su parte Legarra, con 20 años de experiencia en el sector -ha abierto más de 50 velatorios y tanatorios en Navarra- cuenta que la reacción allí donde han ido casi siempre es la misma. “En todos o en casi todos los pueblos al principio ha habido rechazo, porque todavía es un tema tabú. Pero en la inmensa mayoría de los casos, con alguna excepción, después de pasar un tiempo la gente lo ha agradecido. Es más, no quieren cambiarlo. Porque han visto efectivamente que esa cercanía es buena”.
A lo largo de estos años “hemos innovado mucho;en tema de túmulos, locales, cercanía, el blanco, la música, la formación, cómo tratar los temas ecológicos... Hemos metido un fuerte arreón. Y sin embargo cuanto más haces te das cuenta de que todavía se puede hacer más”, concreta. Y dice que la clave “más importante es la humana, la empatía. Ahí tenemos que ser más libres, avanzar y naturalizar más”.
A partir de ahí, retoma Idoate, “hay que intentar formar a la sociedad. La muerte está ahí. No se trata de negarlo, como muchas veces se ha hecho, y dejarlo en manos de ya se verá qué. Tenemos que lidiar con eso y formarnos desde ya para ese día que tarde o temprano va a llegar. No por el hecho de evitarlo o mirar para otro lado va a ser mejor, sino todo lo contrario”, opina.
“Demasiadas veces se dice que la muerte es como un fracaso. Y es un error”, finaliza Legarra. “Ahí queda mucho trabajo por hacer, incluso por parte de las instituciones. La vida y la muerte es lo mismo. ¿Cómo va a ser un fracaso? Entender eso y vivirlo así creo que tardará años, pero es por donde tiene que ir la sociedad, y nosotros como sectores activos”.
Una apuesta por naturalizar lo que es natural. Como escribió Benedetti en una frase que suele acompañar muchas de las esquelas de Izarra, “después de todo la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”.